Según expertos en agua y saneamiento, otra dificultad en el tema de acceso rural al agua es la poca sostenibilidad de los proyectos.
“El problema en agua y saneamiento rural no es la ingeniería sino el trabajo social”, explicó el ingeniero Sergio Gámez, coordinador del diplomado de enfoques y estrategias para proyectos de agua y saneamiento rural del Programa de Investigación de Estudios y Servicios Ambientales (Piensa) de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI).
Han sido 140 profesionales los que han egresado del curso desde 2006 y, según Gámez, ha habido hasta abogados cursándolo porque “no tenés que ser necesariamente ingeniero sino que lo que necesitás es conocer el enfoque de género, cómo se tiene que lograr la sostenibilidad en los proyectos, cómo trabajar con la comunidad, cómo hacer que la comunidad se apropie de ellos y la visión del proyecto no es tener agua por tenerla sino fomentar capacidades, es una especie de aprendizaje de cómo las comunidades pueden conocer su propia fuerza para promover su desarrollo”, explicó.
LEJOS DEL OBJETIVO
Un reto del país es cumplir con una de las metas del séptimo Objetivo del Milenio referida a la sostenibilidad del medioambiente. Dicha meta es reducir a la mitad, para 2015, la proporción de personas sin acceso sostenible al agua potable y a servicios de saneamiento.
“Nicaragua en la parte rural es el país que está más rezagado en Centroamérica en la parte de saneamiento con instalaciones mejoradas, solo tiene el 37 por ciento según estadísticas de Unicef ( Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia) y OMS (Organización Mundial de la Salud) y los otros países andan arriba del 50 por ciento”, manifestó Gámez.

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