Doña Juana Francisca Mendoza ya tiene un nuevo fogón y ha desarmado su vieja cocina convencida de que ahora me irá mejor. Ese viejo estilo de cocina, enseñada por sus ancestros, la obligaba a levantarse a la una de la madrugada y a gastar una carga de leña (30 palos o rajas) cada dos días para palmear 500 tortillas que iría a vender durante el día en una de las esquinas del mercado del centro histórico de Ocotal.
En una casa sencilla del barrio María Auxiliadora, de Ocotal, vive doña María Antonia Vásquez Lumbí. Desde las cuatro de la mañana su vecindario escucha el palmotear de las tortillas una vez que ha nisqueado unas 16 libras de maíz. Su meta es culminar a más tardar a las 8:00 de la mañana con las tortillas que llevará a vender al mercado de esta ciudad.
Historias como las de doña Juana Francisca y doña María Antonia se repiten entre más de 200 mujeres tortilleras de Ocotal, que tienen en las tortillas su forma de vida, su sobrevivencia. Hacerles más fácil, más rentable, más sana y más ambientalista esa tarea es una misión que ha asumido la Cooperativa de Servicios Múltiples de Mujeres para el Desarrollo (Coosemmude), con sede en Ocotal.
Se trata de un proyecto de construcción de los llamados ecofogones y establecimiento de un bosque energético. No es un proyecto novedoso, pero es necesario implementarlo en estas zonas del país, donde el deterioro de los bosques es acelerado.
Proporcionarán a cada una de ellas con fondos de pequeñas donaciones del PNUD y asistencia técnica del Marena un equipo industrial para que produzcan y reduzcan en un 50 por ciento el consumo de leña, pero además aportarán al medioambiente estableciendo su propio bosque energético, dijo Delia Saballos de Calderón, presidenta de Coosemmude.
“Así como las panaderas han pasado de amasar a mano a amasar con nuevas tecnologías, las tortilleras pasarán de una latita con capacidad de una tortilla a una cocina industrial con capacidad de 15 tortillas simultáneamente y con leña, pero bien manejada y en pocas cantidades”. Delia Saballos de Calderón
Ellas merecen la oportunidad de desarrollar sus capacidades y mejorar sus condiciones de trabajo para elevar la producción y productividad; las cocinas beneficiarán al medioambiente, mejorará la salud de ellas por la reducción del humo, además van a producir más tortillas en menos tiempo, recalcó.
Jéssica López, miembro directivo de Coosemmude en Ocotal, enfatizó además que el proyecto también tiene el componente de capacitaciones en temas de género, autoestima, autocuido, liderazgo y comercialización, además de talleres para el uso adecuado de los ecofogones, plantación y manejo de bosques energéticos a todas las beneficiarias.
A criterio de Lilliam Jarquín, directora de Programa de Pequeñas Donaciones ejecutado con fondos del PNUD, se trata de dar paso firme y fuerte vemos a las mujeres muy entusiasmadas porque ahí tienen cifradas sus esperanzas de ahorrar dinero en la compra de la leña y la satisfacción de que ellas mismas la producirán.
Las cocinas mejoradas es un movimiento a nivel mundial porque se ha demostrado que tiene un impacto enorme en el medioambiente, en la disminución en el consumo de leña y los bajos niveles de humo.
El bosque energético
“Tengo la fe que este proyecto nos va a ayudar a ahorrar la leña, voy a gastar menos, me voy a quemar menos, el humo que me afectaba ahora ya no me va a afectar, voy a producir más, pienso que va a funcionar”. María del Socorro López, habitante del barrio Yelba María Antúnez, de Ocotal.
La integración de la familia y la reforestación son los grandes objetivos. La familia es capacitada e involucrada en las labores de limpieza del terreno, hoyado, siembra y cuido de los árboles para la instalación del bosque energético en un área de cinco manzanas cedidas por el propietario de un terreno ubicado en la salida oeste de Ocotal, carretera a Macuelizo.
Es una responsabilidad de todos, de esa manera van a tomarle amor al medioambiente y valorarán el costo del trabajo de la jefa de familia y se mantendrán en armonía con la naturaleza, indicó Miriam Cruz Peralta, coordinadora del proyecto.
Rebeca Gómez, ingeniera encargada de la parte forestal, reveló que la meta es sembrar 8,000 árboles de las variedades seleccionadas por las beneficiarias, entre ellas, leucaena, mandagual, roble, y quebracho, árboles de rápido crecimiento y madera combustible que ya quedarán plantadas este invierno para empezar a usar sus ramas en los próximos tres años.



Enhorabuena! Asi se conserva la tradicion de los cocineros o fogones, el sabor de la comida cocinada con lena y la salud. Ademas, se labora con comodidad y se evita la destruccion del ambiente. Los mayores de edad sabemos q antiguamente en Nicaragua los cocineros eran competentes, practicos y comodos pero tantas decadas de desgracia social, reforma agraria deficiente, perdida de buenas costumbres de albanileria y el aumento de la ignorancia se perdieron muchas cosas buejas, entre ellas, los metodos correctos de construir cocinas y de conservar la naturaleza. Afortunadamente, alguien tuvo la buena idea de reimplementar las buenas practicas! Gracias por este reportaje tan alentador!
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