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viernes, 10 de octubre de 2014

Huevos de tortuga siguen siendo robados

Aunque el Ejército mantiene vigilancia en los refugios, la comercialización de huevos de tortuga es una realidad. 

Miembros del cuarto comando del Ejército de Nicaragua y del Marena se encargan de proteger 1,500 metros de costa del Refugio de Vida Silvestre Chacocente, donde llegan a desovar las tortugas; sin embargo los nidos de las que desovan fuera de ese límite son saqueados y luego los huevos son comercializados en los mercados y algunos restaurantes.

Uno los sectores descuidados es la zona de Veracruz de Acayo, que solo es resguardado para el mes de octubre, cuando hay posibilidades de que lleguen tortugas toras a desovar, una especie en peligro de extinción.

“Durante el período de arribadas, que comienza en julio y termina en enero, se dan pocos robos de huevos de tortugas, pero hay saqueos que nosotros no contabilizamos porque se dan fuera del límite donde nosotros resguardamos a las tortugas; por ejemplo, este mes no hemos registrado ningún saqueo en el área que resguardamos”, dijo un guardaparques quien pidió se omitiera su nombre.

Este año en el Refugio de Vida Silvestre Chacocente comenzaron la implementación de un vivero de huevos de paslama, tora y torita en sacos y se ha logrado con éxito liberar más de veinte mil tortuguillos de la especie paslama.

1.2 millones de tortuguillos nacen cada año en Chacocente. Cien huevos aproximadamente desova una tortuga paslama y 160 una tora. Se estima que 140 docenas de huevos fueron extraídos el año pasado de Chacocente.

jueves, 2 de octubre de 2014

Hogar de tortugas carey

El promedio de huevos por nido es de entre 150 y 160 y el éxito de nacimiento de tortuguillos ronda entre los 70 y 80 por nido. Aunque hay registro de carey que han puesto nidos de hasta 275 huevos. 

En un rincón del occidente del país, donde el mar entra para abrirse paso en el territorio y forma brazos de agua calma, cuatro comunidades desarrollan su vida en torno a la tortuga carey.

Ese es el escenario de la reserva natural Estero Padre Ramos en El Viejo, Chinandega, donde desde hace cuatro años los pobladores de Venecia, Padre Ramos, El Tinal y La Tigra, han aprendido que la conservación del ecosistema y la sobrevivencia de la tortuga carey se puede transformar en una forma de vida que les proporcione beneficios económicos.

La tortuga carey es una especie vulnerable y está próxima a su extinción, por lo que ha sido incluida en diversas listas rojas de especies en peligro como la de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Marvin Mendoza tiene 38 años, es poblador de La Tigra y desde hace cuatro años es uno de los cincuenta comunitarios involucrados en el proyecto de conservación de la tortuga carey, que ejecutan Fauna y Flora Internacional (FFI), Amigos de la Tierra España y Fundación Líder, con el apoyo financiero de la Unión Europea.

Mendoza, antes de estar en el proyecto, era un “careyero”. Su trabajo era “estar pendiente” de la llegada a anidar de las carey para sacar los huevos y luego venderlos en el mercado más cercano. Ahora, Mendoza igual está pendiente de la llegada de las carey a anidar, pero en vez de sacar los huevos para venderlos, los lleva al vivero Punta Venecia, donde son acopiados e inventariados.

En Padre Ramos, desde que existe el proyecto, “se han descubierto nueve sitios de anidación a lo interno del Estero, tanto en la parte del ecosistema de manglar, bosque seco y un poco en la parte externa, donde está el oleaje”, afirmó Eduardo Altamirano, asistente técnico de FFI en la zona.

Trabajo comunitario


Integrantes de la Asociación de Tejedoras Tejiendo por la Naturaleza muestran sus productos hechos con bolsas plásticas desechadas. 

Según explicó Altamirano, “lo que hacemos es trabajar con la comunidad”. Cada año se han involucrado alrededor de cincuenta comunitarios, quienes son los que alertan y administran el vivero.

Luego, como parte del proyecto, a estas personas se les entrega un incentivo económico que suple la ganancia que pudieron haber tenido si en vez de conservar hubiesen saqueado los nidos.

Además del vivero, La Tigra se ha conservado como un sitio de incubación natural, “todas las tortugas carey que llegan a esa playa nosotros las dejamos, no se trasladan al vivero, se incuban de manera natural, de esa manera nosotros podemos comparar los resultados que hay, tanto en nidos naturales como en nidos relocalizados en viveros”, detalló Altamirano.

Desde 2010, en Padre Ramos se han logrado identificar 190 tortugas hembras diferentes que han llegado a anidar. Como resultado de esas anidaciones, existe un registro de poco más de 130 mil huevos que se han protegido, y de esos, se han liberado unos 81 mil tortuguillos, teniendo un 65 por ciento del éxito de emersión.

Hacia el desarrollo turístico rural sostenible


Con la ejecución de los proyectos Ecopesca y Tezoatega, Padre Ramos y toda la zona del Golfo de Fonseca, forma parte de un circuito en el que se busca promover el turismo sostenible como vía de desarrollo económico local.

Iván Ramírez, coordinador del proyecto Tezoatega, explicó que lo que se busca es “generar alternativas económicas nuevas y que sean más sostenibles con el medioambiente por parte de las comunidades”.

Para ello, el proyecto Tezoatega, que lleva ocho meses de ejecución, ha invertido en el establecimiento de infraestructura y en capacitación y materiales para los comunitarios.

De los 247 mil euros que es la inversión total del proyecto Tezoatega, 197 mil fueron aportados por la Unión Europea.

Para el embajador Javier Sandomingo, jefe de la delegación de la Unión Europea en Nicaragua, Costa Rica y Panamá, “el aporte de este tipo de proyectos es valioso para el desarrollo sostenible de las comunidades de Nicaragua, El Salvador y Honduras, que están ubicadas alrededor del Golfo de Fonseca, porque paralelamente a los avances visibles y cuantificables en la conservación de especies en peligro como la tortuga carey, y en la promoción del turismo ecológico, también tienen un impacto positivo en la calidad de vida de la población, en especial en el caso específico de EcoPesca y Tezoatega, de mujeres líderes y cabezas de familia que viven en la reserva natural Estero Padre Ramos”.

Tejiendo nuevas oportunidades


Un grupo de 33 mujeres, 27 de Punta Venecia y seis de Padre Ramos, conforman desde hace más de un año la Asociación de Tejedoras Tejiendo por la Naturaleza.
Este colectivo de mujeres se dedica a reciclar bolsas desechadas por la población y las convierten en diversos productos, como bolsos, monederos y adornos.

Bajo el lema Una tortuga más, una bolsa menos, las tejedoras han venido limpiando las costas de Padre Ramos y de paso creándose una nueva forma de ingresos. Para Jennifer Méndez Serrano, crear productos a partir de bolsas plásticas desechadas “es una gran ayuda porque protegemos a las tortugas carey y mantenemos limpias las comunidades”.

Para la recolección de las bolsas, estas mujeres realizan constantes jornadas de limpieza en las playas, las bolsas una vez acopiadas, son lavadas y desinfectadas para luego ser convertidas en hilos, que son tejidos en diversas formas y combinaciones de colores.

Los bolsos y otros objetos creados por la tejedoras son comercializados en actividades como el Festival Carey, que organiza año con año el Comité Carey en El Viejo, Chinandega.

Uno de los obstáculos que enfrentan las tejedoras es la forma de comercialización de sus productos, por lo que esperan conseguir más apoyo para poder sacar sus productos de Padre Ramos y obtener mayores ingresos por la venta de estos.  

lunes, 15 de septiembre de 2014

Más seguridad para tortugas

El arribo de tortugas en Playa La Flor, Rivas, sirve también para que muchos turistas puedan llegar a ver el espectáculo cada año. 
El robo de 12,500 huevos de tortuga paslama, ocurrido a inicios de la semana pasada en Refugio de Vida Silvestre La Flor, Rivas, tiene a los defensores de los animales preguntándose por qué no se hacen más esfuerzos para proteger a estas especies en vías de extinción.

El ecólogo Fabio Buitrago considera que la cantidad de huevos robados es pequeña si se compara con todo lo que se roban de los nidos a lo largo de la costa del Pacífico durante todo el año.

“Para mí el tema es que sacar huevos de tortuga está prohibido y es un delito como vender cualquier tipo de droga”, comparó Buitrago. El problema se hace más grave, según Buitrago, porque el Ejército se replegó de la zona donde resguardaba los nidos de las tortugas tras no poder persuadir al grupo que invadió las playas.

Según dijo Mario Rodríguez, delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena) en Rivas durante una conferencia de prensa a inicios de la semana, 125 nidos fueron saqueados.

“Esas zonas deben ser una de las áreas prioritarias para proteger”, comentó Julio Sánchez, del Centro Humboldt, quien además agregó que el robo seguirá existiendo mientras haya demanda de huevos de tortugas en los mercados del país.

12,500 huevos de paslama fueron robados de unos 125 nidos de tortugas en el Refugio de Vida Silvestre La Flor, en el departamento de Rivas.

El robo de los huevos


Según el delegado del Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales de Rivas, Mario Rodríguez, el saqueo empezó a eso de las 8:00 de la noche del martes cuando un grupo de unas treinta personas ingresó al Refugio de Vida Silvestre La Flor, para robar los huevos de las tortugas.

A pesar de que había resguardo del Ejército de Nicaragua en la zona, los militares decidieron retirarse del lugar, pero antes uno de ellos hizo un disparo contra uno de los invasores, quien sufrió heridas en una pierna.